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22.05.2018 | Agronomía

Informe cosecha 2018

Informe cosecha 2018

Nuestro agrónomo, Néstor Merino, nos describe una excepcional cosecha 2018 para Uruguay.

UNA COSECHA PARA RECORDAR DENTRO DE LAS MEJORES DE NUESTRA LARGA HISTORIA 

Hacia fines del invierno un ciclo que comienza muy temprano

Como consecuencia de un invierno atípicamente templado, la brotación del viñedo comenzó muy tempranamente adelantándose entre 10 a 15 días, dependiendo de la variedad, con respecto a la fecha normal.

Esto determinó que la tarea de la poda fuese seguida inmediatamente por las primeras tareas de desbrotes en aquellas variedades muy tempranas como Chardonnay y Pinot noir.

Felizmente, el riesgo de heladas tardías que se ve incrementado con la brotación tan temprana, no existió ya que el clima se mantuvo con temperaturas por encima de la normal durante el fin del invierno e inicios de la primavera.

El mes de agosto se caracterizó por presentar además lluvias que fueron el doble de lo normal por lo cual los suelos se pudieron recargar bien en agua.

Una primavera contrastante.

La primavera comenzó con un tiempo con alta nubosidad y lluvias frecuentes lo que determinó que a nivel de viñedo debiéramos poner especial esmero en el manejo de la vegetación y las enfermedades para asegurar un follaje muy sano y bien desarrollado, indispensable para asegurar la adecuada maduración de las uvas.

Hacia fines de octubre el clima comienza a cambiar drásticamente hacia un tiempo más soleado y de precipitaciones que fueron hasta finales de la estación iguales o por debajo de lo normal.

Asociado a un régimen de temperatura normal para nuestras condiciones, el cultivo se desarrolló en forma óptima y desde la floración, tempranamente en el mes de noviembre, se comenzaba a gestar una cosecha que sería histórica.

A nivel del trabajo del viñedo y como se efectúa todo los años en Bodega Pizzorno, el trabajo esmerado de nuestro equipo, puso énfasis en asegurar las mejores condiciones a nivel del follaje y en especial del microclima de los racimos para cada variedad, desbrotes y deshojes más intensos y tempranos  en variedades tintas como Tannat, Petit Verdot y Cabernet Sauvignon, buscando potenciar la calidad y concentración en color de las mismas y más livianos en variedades blancas, en particular en Sauvignon blanc con el fin de preservar su frescura y los aromas característicos del mismo.

Un verano óptimo para la maduración de las uvas.

A las muy buenas condiciones climáticas de buena parte de la primavera, lo siguió un verano óptimo para la maduración de las uvas, precipitaciones que fueron ligeramente por debajo de lo normal en enero, mes en el que todas las variedades comienzan su proceso de maduración, y por debajo del 50 % de los registros climáticos en febrero.

Todo nuestro trabajo se concentró entonces en efectuar un manejo particular a cada parcela, regulando la carga de uva de las mismas, para que, en aquellas parcelas de suelos más pobres, el déficit de precipitaciones no pasara a ser excesivo y repercutir negativamente en tan promisoria calidad de las uvas.

Este descenso paulatino en el régimen hídrico asociado a una radiación solar intensa y temperaturas normales dieron lugar a que la maduración de todas las variedades se diera en condiciones óptimas, con niveles de déficit hídrico moderado para las variedades tempranas, favoreciendo en ellas la expresión aromática de las mismas y de moderado a fuerte para las variedades tintas más tardías lo que aseguró la obtención de alta concentración en color y polifenoles asociados a un muy buen equilibrio con los parámetros de azúcar y acidez.

La vendimia: cada variedad cosechada en su óptimo estado de madurez.

Las condiciones tan favorables del clima, que al igual a la zafra 2015 recordaban un clima del tipo mediterráneo, permitieron que cada variedad fuese cosechada en su momento óptimo de madurez, dependiendo del objetivo del vino al cual serán destinadas: espumoso natural, vinos jóvenes y frescos, reservas o Icono.

La vendimia comenzó el 8 de febrero con el Chardonnay destinado a vino espumoso y finalizó el 27 de marzo con nuestros Cabernet Sauvignon de más alto potencial enológico.

El Tannat, alcanzando niveles de madurez pocas veces observado en lo que respecta a concentración y expresión gustativa en boca, fue cosechado en un período amplio entre el 1º  y el 21 de marzo, comenzando con la parcela destinada a nuestro ya clásico Tannat Maceración Carbónica, finalizando con las parcelas destinadas a vinos reserva e Icono del viñedo más cercano a nuestra bodega.

Variedades muy exigentes desde el punto de vista climático como Malbec, Petit Verdot y Arinarnoa alcanzaron al igual que las anteriores, niveles de madurez muy destacados.

Será por lo tanto una vendimia para recordar, para poder disfrutar todo el espectro de vinos que de ella provengan y quizás pueda ser valorada como la mejor vendimia de estas 19 vendimias del nuevo milenio.

 

 

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