Entrevista en Radio Carve : Con Buen Gusto
Publicado el
24 de Octubre de 2014
por
Daniel Nieto
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Foto: Facebook programa Con Buen Gusto.

Entrevista a Carlos y Francisco Pizzorno en el programa Con buen gusto emitido por Radio Carve de Lunes a Viernes a las 20:30 hs.

 

En una amena entrevista cargada de anécdotas y sensaciones, el conductor del programa Roberto Spoturno, nos convocó al estudio de la histórica radio Carve para conversar del momento en que se encuentra el vino nacional en el exterior y en que lugares del mundo podemos encontrar los vinos Pizzorno.

Aquí les presentamos la primera parte de la entrevista, esperamos que la disfruten tanto cómo nosotros.

 

Roberto Spoturno: Que gusto tener con nosotros a Carlos Pizzorno y a Francisco Pizzorno. ¿Cómo les va?


Carlos Pizzorno: Primero que nada dejame agradecerte Roberto la invitación y la oportunidad de disfrutar con mi hijo Francisco de esta tertulia.

 

RS: Que bueno que lo trajiste porque estábamos deseando que nos contara de esta nueva experiencia de que haya una nueva generación de los Pizzorno. Como ya habíamos comentado la historia comienza en 1910 en Canelón Chico, con Don Próspero una bodega de larga historia. En aquellos momentos pensar en que el vino uruguayo iba a andar por Estados Unidos y por el mundo sorprendiendo era casi de locos. Incluso lo era hasta hace algunas décadas.


CP: Supongo que mis abuelos cuando comenzaron con el cultivo en Canelón Chico, donde estamos hasta el día de hoy continuando con esa tradición, no pensaron mucho en eso. Seguro pensaron en el consumo interno, por la cantidad de descendientes de italianos que hay con un alto consumo. Las cosas ha ido cambiando y hoy hay que ir buscando otros caminos.
Nosotros hemos elegido el camino del vino fino, del vino de exportación y durante estos años hemos desarrollado una apuesta a un producto de calidad y dentro de él buscamos mercados que puedan conocer y pagar ese producto de calidad.

 

RS: Tú como enólogo, criado en el mundo de la vitivinicultura, conociste el vino uruguayo de calidad discutible, con mucho proteccionismo que hacía que el productor no se preocupara mucho en la calidad. Esto hay que decirlo porque de allí nace el crecimiento. Como siempre digo: "de las amenazas surgen las oportunidades".
Como la remolacha azucarera, el vino estaba destinado a desaparecer por los fuertes subsidios, pero subsistió, lo cual se logró cambiando. En aquel momento parecía una locura ¿no?

CP: Sí, realmente. En su momento fue un gran desafío. Por eso hubo un "antes" y un "después" de la reconversión vitivinícola. Si bien tuvimos apoyo, los que lo pudimos usar, se cambiaron las cepas y ahí nació una nueva vitivinicultura.

 


 

 

"FP: Cuando salgo al exterior tengo dos trabajos. El primero es mostrar mi pequeño país con un marketing que no es el de un país grande. Esto lo hago con mucho orgullo, pero es un trabajo extra que hacemos sabiendo que es muy importante mostrarnos como país. Incluso las bodegas uruguayas tenemos una muy buena relación entre todas, porque el producto lo permite. Nos mostramos todos juntos en las ferias y eventos, bajo el nombre de Wines of Uruguay.
Ese concepto de unidad y de familia yo lo traigo y lo acentúo con Pizzorno Family Estates. Mostrar el concepto de familia considero que es importantísimo, porque en muchas empresas es un elemento de marketing. Nosotros tenemos la fortuna de que en Pizzorno es realidad, no es publicidad. Sólo mostrando una foto aparecen mi padre, mi madre, mi abuelo, etc. Es mucho más fácil para mi."

 


 

RS: Es sí que fue renacer de las cenizas. Siendo sinceros quedó mucha gente por el camino.

CP: Claro, porque estaba el que apostaba y se reconvertía y el que se decidía dedicarse a otro rubro, que fueron muchos. A nosotros siempre nos gustó y amamos lo que hacemos, por eso apostamos a la reconversión y a nuevas cosas. En nuestra empresa detectamos que teníamos cepas de calidad pero había que reconvertir la bodega también.
El paso siguiente fue, con tecnología y materia prima de buena calidad, elaborar los buenos vinos que elaboramos hoy. Todo ha sido una cadena.
Luego en el año 2000 decidimos animarnos a salir al exterior, cuando fuimos a nuestra primera feria en Inglaterra, con mucha dificultad y esfuerzo. El apoyo de Ana, mi esposa, que me ayudaba con el idioma, y la fortaleza de la familia nos permitió salir adelante en equipo. Hoy Francisco cumple el rol que cumplía Ana, que ahora está más dedicada a la medicina, y lo está haciendo muy bien. Con sus jóvenes 21 años, estamos muy contentos y orgullosos con su desempeño siendo la cara visible de la empresa en el exterior, y como cuarta generación.

 

RS: Por eso te agradezco la visita con él porque cuando lo vemos conversando y relacionándose en el mundo con esa edad, queremos conocer cómo se siente en este mundo del vino. Es una larga tradición y una historia de muchos años que él también está continuando. Contanos dónde arrancó el amor por el vino y trasmitinos lo que comunicas en mundos tan diferentes y cosmopolitas. No debe ser fácil, ¿no? ¿Cómo lo enfrentas?


Francisco Pizzorno: Buenas noches Roberto. Continuando con lo que decía papá, por supuesto que hay que estar convencido del producto que uno tiene al llevarlo al exterior. Yo viví la etapa en la bodega en la que él llevó adelante la reconversión y la bodega tuvo un giro de 180 grados, apostando a la calidad de los productos. Hay algo que es muy claro, para competir en el exterior con bodegas de altísima calidad hay que estar a la altura de las circunstancias. Por eso, es fundamental haber vivido todo el esfuerzo que ponemos como bodega boutique y familiar que somos.
Primero que nada tenemos la materia prima pertinente para elaborar vinos de alta calidad. Luego el sentimiento por la familia y la tradición, de la cual estoy muy agradecido y orgulloso del lugar en el que estoy. Lo hago con muchas ganas.
Cuando estoy en el exterior no sólo estoy llevando un vino sino que estoy llevando a mi familia y a una tradición. Llevo los deseos y los sueños de la familia Pizzorno, por eso el compromiso es doble. Por supuesto que cuando salimos el desafío es volver con una orden pero papá siempre me dice que no siempre es lo más importante. Somos un pequeño punto en el mundo y competimos contra monstruos y que nos acepten y que nos den la oportunidad de presentar los vinos que hicimos con tanto esfuerzo y sacrificio, es invaluable. Me siento muy agradecido de ellos.
En cuanto a mi rol en la empresa, me focalizo en el comercio exterior. Mi madre empezó con eso hace quince años y yo hace dos que estoy con el mercado externo. Una parte del camino ya está hecho pero otro poco hay que hacer y hay que trabajar más. Hoy en día, Pizzorno está en gran parte del mundo y al recorrer licorerías y restoranes vemos las botellas con nuestro nombre. Eso te pone "la piel de gallina", porque no lo puedo creer. Esa botella hace uno o dos años la estábamos trabajando dentro de la bodega y en el viñedo, y al verla allí sentimos un profundo orgullo.
El proyecto ahora es fidelizar la relación con los importadores, porque nosotros valoramos muchísimo la relación humano mucho más que la comercial. Trasmitir nuestra tradición, familia y principios, donde podamos hacer que todos se sientan parte de nuestro equipo. Como aquellos que trabajan todos los días en el viñedo, los del área de producción, nuestro enólogo Marcelo Laitano, nuestro enólogo asesor Dunkan Killiner y nosotros cuatro, todos somos parte del equipo. Hasta mi hermana María Clara con sus quince años ya aporta su granito de arena para que esto salga como producto de un equipo. Esto es una gran familia.

 

RS: El vino no es un commodity, es un producto único que tiene vida, lo cual se aprecia en el mundo en este momento.


FP: Cuando salgo al exterior tengo dos trabajos. El primero es mostrar mi pequeño país con un marketing que no es el de un país grande. Esto lo hago con mucho orgullo, pero es un trabajo extra que hacemos sabiendo que es muy importante mostrarnos como país. Incluso las bodegas uruguayas tenemos una muy buena relación entre todas, porque el producto lo permite. Nos mostramos todos juntos en las ferias y eventos, bajo el nombre de Wines of Uruguay.
Ese concepto de unidad y de familia yo lo traigo y lo acentúo con Pizzorno Family Estates. Mostrar el concepto de familia considero que es importantísimo, porque en muchas empresas es un elemento de marketing. Nosotros tenemos la fortuna de que en Pizzorno es realidad, no es publicidad. Sólo mostrando una foto aparecen mi padre, mi madre, mi abuelo, etc. Es mucho más fácil para mi.
Además en el mundo se busca ese producto boutique, pero también la calidad. Trabajamos muchísimo en ella, porque sin calidad no venedemos el producto.

 

RS: ¿Se preocupan por la seguridad alimentaria y por la trazabilidad también?


FP: Sí, claro. Para nosotros es un extra que le ofrecemos a nuestros clientes. Estamos tranquilos con que nuestras 23 hectáreas de la bodega, lo que nos permite manejarlas de cerca y el vino nace del viñedo. Este concepto yo lo recalco muchísimo en el exterior.

 

 

No se pierdan la segunda parte de esta entrevista tan interesante.

 

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